El imaginario cotidiano de Bruna Truffa llega por primera vez a Ñuñoa
hace un díaLa muestra titulada “Siempre habrá un mañana” será un recorrido por sus más de 40 años de producción artística. Se inaugura el 1 de octubre en la Sala de Arte de la Casa de la Cultura de Ñuñoa.
“Si es que hoy nos sentimos un poco aplastados o amedrentados en algún momento de nuestras vidas, siempre habrá un momento después en el que las cosas van a ser distintas y uno las podrá cambiar”, comenta la artista visual Bruna Truffa (1963) con respecto al título de su próxima muestra: “Siempre habrá un mañana”. El nombre de esta exposición fue tomado de la película que la italiana Paola Cortellesi realizó en 2013.
La cinta, que presenta una historia optimista con respecto a los derechos y libertades de las mujeres, está en sintonía con el trabajo de Truffa: una obra artística que mira de frente a lo femenino, vuelve a agrupar lo cotidiano y lo popular de la cultura chilena, y compone un lenguaje que cruza múltiples referencias, entre la historia del arte, las fascinaciones de la autora y universos domésticos que cruzan desde lo individual a lo colectivo.
“Siempre habrá un mañana” consta de 40 piezas, entre pinturas y esculturas. A través de su propio imaginario, Bruna Truffa presenta imágenes sugerentes que invitan a pensar sobre temas como la libertad, lo doméstico, los estereotipos, la identidad, el progreso económico, la tradición, y lo común y corriente, pero a la vez simbólico.
Bruna Truffa estudió Arte en la Universidad de Chile, y magíster en Teoría del Arte por la Universidad Autónoma de Madrid. Ha expuesto en museos y galerías de España, Portugal, Francia, Argentina y Ecuador, entre otros países. Su obra se destaca por la incorporación de elementos tradicionales chilenos, como también de inspiraciones asiáticas, diversas materialidades y colores llamativos.
Esta muestra, que abrirá desde el jueves 1 de octubre, funciona como un repaso por su realización artística para mirar obras que después de casi 40 años no han sido expuestas. Una de ellas es el políptico de cuatro piezas “Todas iban a ser reinas” (1996).
“Es una obra que le tengo bastante cariño y que es representativa de un tiempo en el cual yo cogí una identidad, y desde allí he tirado para adelante, hasta ahora. Aunque han pasado muchísimos años, fue un comienzo concreto. Me di cuenta dónde quería ir, investigar mi trabajo y conducirlo”, sostiene Truffa sobre la pintura
A ese políptico se le sumarán otras de sus realizaciones más reconocidas, entre ellas una selección de “Las caminantes”. Son pequeñas muñecas confeccionadas en madera, que tienen llaves de cuerda en sus espaldas, y estarán también presentes en esta exhibición.
“Creo que mi obra se está reactualizando constantemente. Siento que tengo una especie de sensibilidad para interpretar el futuro o ver ciertas cosas. Digo ‘oye, esto está yendo para ese lado…’. Un ejercicio que más o menos controlo, pero que, en esta muestra, me es útil para trabajar la sensibilidad y abordar un espacio en el que no he estado”, concluye Truffa.
“Siempre habrá un mañana” estará montada hasta el 30 de enero en la Sala de Arte de la Casa de la Cultura de Ñuñoa, y se puede visitar de lunes a sábado, entre 9:00 y 20:00 h.